Al fragor de la cuestión islámica

Rubén Paredes, especialista en estudios de medio oriente de la UNR, dialogó con Rosario|12 sobre el conflicto entre Siria y Francia y el fracaso de la inteligencia Europea. Los invitamos a leer la nota publicada en este diario el pasado 24 de noviembre.

La victoria de EI al lograr instalar la yihad en los países que intervienen en Siria, con soldados ya no árabes sino franceses que se identifican con esa causa antes que con su país. El fracaso de la inteligencia europea.

Francia volvió a convertirse en el epicentro del terrorismo a raíz de los atentados coordinados entre sí por el grupo ISIS, que sorprendieron a la comunidad internacional, en lo que constituye un despliegue del conflicto de Siria hacia otras partes del mundo. En este marco, el magíster en Integración y Cooperación Internacional Rubén Paredes, director de Grupo de Estudio del Medio Oriente (GEMO) de la Facultad de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y director Adjunto del Instituto Rosario de Estudios del Mundo Arabe e Islámico (Iremai), realizó un análisis de los atentados en Francia.

El investigador de la UNR explicó que el autodenominado Estado Islámico (EI) es un proto-estado que se creó el año pasado con la intención de imponer un califato, un sistema político único de la ideología del Islam: “Hace uso de la religión para encontrar legitimidad en aquellos países que fueron ocupados y, además, une parte del territorio de Siria con el de Irak, de manera que borra las fronteras antiguas y heredadas de la Primera Guerra Mundial”.

Por otro lado, “posee una ideología yihadista que plantea volver al Salaf, a los ancestros, cuando Mahoma vivía; de ahí surge la idea de borrar todo vestigio occidental y lo que tenga que ver con la modernidad. Para lograrlo, utiliza la táctica terrorista hacia afuera pero también la represión y la limpieza étnica hacia adentro, sobre los territorios ocupados”, analizó el investigador.

Otra de las características enumeradas por Paredes es que se presenta como grupo terrorista a nivel internacional, superando incluso el nivel de violencia y el impacto de Al Qaeda que fue disminuyendo su participación, independientemente de que ISIS nació de esa agrupación.

La diferencia entre ambos radica en que Al Qaeda busca un califato a nivel mundial como máximo objetivo, tal como planteaba Osama Bin Laden, pero el EI “tiene una clara agenda política y social con control de los pozos petroleros en Siria o Irak, que se impone a las poblaciones que cayeron dentro de este estado”. En cuanto a la participación de los actores internacionales, el director del Iremai se refirió a la “guerra por delegación” en la cual no se enfrentan entre sí, sino que intervienen militarmente Siria pero con objetivos distintos y no encuentran claramente cómo llegar a una solución política.

Países como Rusia y República Islámica de Irán apoyan al actual régimen gobernante de Bashar alAsad, que es el que viene sufriendo las consecuencias de la primavera árabe desatada en marzo de 2011. Pero hay otros países que buscan la remoción de dicho régimen y la transición hacia uno nuevo. En este sentido, el investigador de la UNR considera que el objetivo del EI se cumplió, que es llevar la yihad a los países que participan en la intervención militar sobre Siria.

La respuesta de Francia de declararse en guerra “es llamativa porque tendría que haber sido de tipo antiterrorista”, cuestionó Paredes, para luego explicar que la falla de los servicios de inteligencia franceses da cuenta de la presencia de los “lobos solitarios” al interior de los países europeos. Se trata de aquellos que deciden cometer un atentado y luego dicen que lo hacen en nombre de una organización. Sus características son mimetizarse con la sociedad, pasar desapercibidos y contactarse únicamente cuando van a cometer el atentado, como ocurrió el 13 de noviembre.

En este caso, se comunicaron a través de un sistema de mensajería conocido como Telegram, que no es fácil de detectar. “Lo que se discute es la falta de coordinación en materia de inteligencia por parte de los servicios secretos europeos que son muy buenos pero no pueden desbaratar de manera conjunta este tipo de acciones”, analizó el catedrático.

“Muchos de los jóvenes que se fueron a enrolar en el EI en Siria regresaron y no todos son descendientes de las comunidades árabes e islámicas sino que hay ciudadanos franceses que no se identifican con su propio país, lo que habla de una degradación de la estructura social”, afirmó el analista, quien cree que encuentran en ese proyecto de naturaleza político religiosa como lo es el califato, una razón de ser, una respuesta absoluta ante una incertidumbre existencial que viven en sus países, lo cual habla de una crisis de identidad. “Se trata de un problema que van a tener que empezar a resolver en el mediano plazo, de lo contrario este tipo de acciones van a seguir repitiéndose”, precisó.

Sobre las posibles soluciones, Paredes afirmó que las intervenciones militares realizadas en este último tiempo en Siria fracasaron porque el EI sigue funcionando, vendiendo petróleo en el mercado negro para reproducir las bases materiales de ese proto estado, compra armas y genera extorsión sobre los territorios que ocupa. Logró propagar su accionar, incluso sobre diferentes países y otros grupos terroristas se identificaron con él. “El desafío es coordinar una clara acción antiterrorista por parte de los servicios secretos europeos que en lugar de competir entre sí, deben unirse en esta lucha”, propuso el investigador.

Por Victoria Arrabal. Integrante Dirección de Comunicación de la Ciencia-UNR

Fuente: Rosario|12