Ausencia de un plan de defensa: La situación actual del ejército militar nacional

En el marco del XI Congreso sobre Democracia, tuvo lugar la mesa: “Las cuestiones de defensa en América del Sur: reflexiones sobre el caso argentino”, donde se detalló la problemática de no tener un plan de defensa ante cualquier amenaza externa. Dicho debate fue llevado a cabo por Mariano Bartolomé, Alejandro Corbacho y Juan Battaleme Martinez, con la coordinación de Anabella Russo.

Cada uno de los ponientes abordó desde distintos puntos de vistas, la problemática de no tener un plan de defensa estrictamente definido, la falta de inversión y renovación del equipamiento militar, y la baja calidad en la preparación de combatientes que sufre la Argentina en la actualidad.

Abrió esta mesa redonda Mariano, recordando la sanción de la ley de defensa en 1983 y todas las modificaciones posteriores a lo largo de los gobiernos. En dicha exposición, analizó cómo se fue limitando el poder de acción del ejército argentino ante una amenaza externa.

Corbacho, por su lado, eligió basar su análisis en el “desarme psicológico”, trayendo ejemplos de distintos ejércitos que, a lo largo de su historia, fueron perdiendo poder armamentístico. Centrándose en algunas causas, como entrenamiento insuficiente y la excesiva cantidad de formularios que debía realizar cualquier militar antes de llevar a cabo una acción, llega a la conclusión de que esto termina generando distintas variaciones cognitivas, una disonante y otra rígida. La variación disonante, argumentó que un militar sabe que no puede combatir de igual a igual contra otra fuerza, pero a pesar de esto la realiza de cualquier forma, y la variación rígida, donde un estamento militar no cambia su plan de defensa sin tener en cuenta su potencial armamentístico ni el de su enemigo.

Terminando con la exposición, Juan describió porque Argentina debe tener un plan de defensa contra distintas posibles amenazas. Uno de los puntos más importantes del problema argentino, en materia armamentística, es la poca inversión del estado argentino, agregando que solamente se destina el 1% del P.B.I a la política de defensa.