Comercio exterior y medio ambiente: en busca de un consenso

En un panel especial y ya sobre el final de la primer jornada, Roberto Bouzas, investigador del CONICET, desarrolló un análisis que busca explicar la relación existente entre el comercio internacional y el cambio climático. “Son trenes en dirección contraria y en una misma vía” afirmó, planteando a continuación un interrogante: “¿Es posible evitar ese choque inminente?”

Partiendo de la definición de los regímenes del comercio internacional y de la regulación de los cambios climáticos, estas reglas independientes una de la otra y al mismo tiempo, opuestas, presentan para el ponente un innegable conflicto. Citando a Pascal Lamy, expresó: “Una relación armónica entre éstos exige un consenso global sobre cómo afrontar el problema, porque de lo contrario los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC)  tendrán siempre versiones distintas para resolver el problema.”

Cuando la OMC busca evitar una guerra comercial entre naciones impidiendo la manipulación de las reglas del mercado a favor de un país, al mismo tiempo que resuelve problemas de credibilidad interna al régimen (“Es una enorme construcción de detalles”, dijo), se propone desde el otro extremo mitigar los daños causados por las empresas y adaptar a las actividades económicas a los cambios ya producidos. Para ello, es necesaria una fuerte inversión de recursos que sólo los países desarrollados pueden sostener. Al mismo tiempo, sentencia que es “un problema a largo plazo y no se pueden calcular los efectos a largo plazo”.

Para su explicación, el investigador realizó una comparación entre las políticas aplicadas por la Unión Europea (UE) y Estados Unidos. Los países desarrollados, según contó,  tienen la característica de contar con sectores que se interesen por la regulación de los cambios del medio ambiente. Por eso mismo, aplican medidas para la mitigación de la emisión de gases que producen el aumento del efecto invernadero. Mientras la UE combina regulaciones en las producciones de gases, subsidios para el ahorro de emisiones y la internalización del costo ambiental, Estados Unidos no restringe las emisiones pero aplica subsidios y algunas regulaciones. Estas medidas incluyen ajustes impositivos en la frontera implican consecuencias para el comercio internacional.

Bouza finaliza su exposición sobre el tema con la siguiente conclusión: el conflicto crecerá por la asimetría entre los regímenes regulatorios y la evolución predecible de ambos.

 

Por Virginia Zurita

Revista Costados