Deserción universitaria: causas y razones del abandono

Un grupo de investigadores de nuestra  Facultad  analizó el trayecto académico de los estudiantes de esa facultad y las posibles causas de deserción. Poca información previa de la carrera, gustos personales  y dificultad para llevar al  día la carrera, algunas de las razones.

Un hecho que desvela a todas las autoridades universitarias y a los docentes de las diferentes carreras de la Universidad es la deserción estudiantil: ¿Por qué dejan los estudios universitarios? Si son muchos los ingresantes, ¿por qué es tan bajo el índice de graduados?

Nélida Perona es la directora del proyecto de investigación que intenta dar un poco de luz a estos interrogantes. Junto a su equipo analizan la trayectoria académica interrumpidas en la Universidad, el caso en particular de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales y sus carreras: Licenciatura en Ciencia Política, Relaciones Internacionales, Trabajo Social y Comunicación Social.

“Había una preocupación  por parte de la institución acerca del  gran desgranamiento de ingresantes con respecto al egreso, qué pasa en el trayecto, cuándo se van quedando, cuándo dejan, por que alargan las carreras”, contó Perona sobre los orígenes que la  llevaron, junto a su grupo, a investigar sobre la temática, agregando además que “las definiciones sobre deserción refieren al tipo de abandono, voluntario o forzoso de la carrera en la que un estudiante se inscribe o matricula”.

En la Universidad Nacional de Rosario entre 1997 y 2007 se inscribieron 383.806 alumnos y en el período 1996-2006 se graduaron 31.681. En esos mismos años, en la Facultad el número de graduados fue de 1554 y el de ingresantes 13.734. “Estas cifras no habilitan para realizar cálculos de tasas de deserción que requieren de mucho mayor refinamiento, sin embargo muestran de algún modo la brecha ingreso-egreso”, detalló la investigadora.

A partir de esta premisa, se  trabajó  con  dos cohortes de ingreso: 2004 y 2007. En palabras de la directora,  “la selección se realizó por considerar importante estos dos grupos, uno que por el año de ingreso y duración formal del programa posibilitara un recorrido de cinco años y el otro que, idealmente estuviera  promediando la carrera”.

La información provino de  varios tipos de fuentes: por un lado, el censo de ingresantes que se realiza anualmente en la Facultad y que consiste en la aplicación de un cuestionario que proporciona datos sobre características del  estudiante  y del grupo familiar. Por otro lado, la información obtenida por el sistema Guaraní que aportó información sobre las materias rendidas, aprobadas y notas obtenidas. Y por último, entrevistas telefónicas para indagar sobre el proceso de abandono.

“A través de cantidad de materias rendidas, notas obtenidas, tasa de aprobación y rendimiento, construimos indicadores para ver ese trayecto bajo el supuesto  de que había alguna asociación entre condiciones socio económicas, y el rendimiento”,  explicó la directora.

“Exploramos  el abandono, momentos y razones, y  por qué dejan”

Los resultados a los que arribaron los investigadores permitieron  conocer el porcentaje de alumnos que permanecían cursando la carrera, los que habían abandonado  y los motivos de esa deserción.

De los alumnos ingresantes en el 2004, sólo el 30% permanecía en la carrera pasado los cinco años y el 53% lo hacía en la mitad de la carrera.

“Encontramos que el gran porcentaje de abandono se produce a lo largo del primer año, después van dejando en los años posteriores  pero cambian las razones que argumentan. En el primer año tiene que ver con cuestiones de expectativas, autoexclusión, “había que estudiar mucho”, “no era para mí”, pero es bastante esperable en jóvenes”, detalló la investigadora.

Por otra parte, reconoció que  no era directa la relación entre rendimiento académico y condiciones socio económicas, “sino que hay cuestiones individuales, de esfuerzo. Los de bajo recurso rinden más que los otros, no hay una asociación directa”.

Un indicador que encontraron al analizar los datos es que los ingresantes se anotan a más de una carrera universitaria para evaluar con cual se sienten más conformes relación, hecho que vincularon a razones de expectativas, vocación, entre otras, que se definen en los primeros meses de cursado.

Asimismo, los estudios revelaron que hay razones ligadas al nivel de exigencia de la carrera, no identificada con falta de madurez de los estudiantes sino que “atribuyen la interrupción de los estudios al exceso de exigencias, de materiales bibliográficos contenidos en la materia, y de horas que insume llevar la materia al día”.

Otros motivos de deserción  se relacionan con cuestiones económicas, falta de trabajo, disponibilidad horaria que acarrea el trabajar;  la incertidumbre de la inserción laboral una vez recibidos; y en algunos casos aparecen razones de tipo “psicológico” o “emocional”, relacionadas al temor a la situación de examen. “En últimos estos casos, mucho alumnos optan por el cambio a carreras con perfiles académicos más prácticos y menor carga de lecturas”, indicó Perona.

“Hay un interés por aportar a la institución estos conocimientos  para modificaciones académicas. Para estos nos resulta importante  tener el mayor   conocimiento del trayecto de los  alumnos  y los motivos de la deserción,  así como también saber  cuál es  el perfil de los graduados  y  el mercado profesional, proyecto que tenemos en vigencia en este momento, sobre el campo de acción que tienen los profesionales y la valoración que ellos mismos hacen de su formación”, resumió la directora.