Modelos de Mediación Simbólica y Representaciones Sociales acerca de la “Locura”, Un estudio de Casos Comparativo en Familias con Integrantes/Pacientes Enfermos Mentales del IPPI- Tucumán.

Alumna: Susana Teresa Margaria             

Título de la tesis: Modelos de Mediación Simbólica y Representaciones Sociales acerca de la “Locura”, Un estudio de Casos Comparativo en Familias con Integrantes/Pacientes Enfermos Mentales del IPPI- Tucumán.

Director: Dr. Ernesto F. Max Agüero

RESUMEN

¿Qué es la “locura”?… Cada época da a la locura una acepción determinada de sentido. La locura como obsesión imaginaria, la locura como sinrazón, la locura como enfermedad mental. Cada período tiene un gesto histórico y una práctica social correspondiente a  la representación social que de ella construye e institucionaliza.

La sociedad constituye la “locura” con una función social, favoreciendo el control social de aquel que no es “normal”. Este hecho, demuestra la importancia de los valores sociales en la definición de la salud o de la enfermedad mental. (…) Un  mismo comportamiento puede ser evaluado de distinta forma según el contexto social e histórico en que se realiza.

No es sencillo distinguir de manera clara entre salud y enfermedad mental, habida cuenta del carácter multicausal de esta problemática que  desborda el ámbito estrictamente médico-psiquiátrico-psicológico, al expresar también causas de carácter social, lo que dificulta una definición unívoca de los conceptos.

Asimismo, en un contexto socio-histórico altamente vulnerable como el actual, es  imprescindible comprender la emergencia de los padecimientos mentales en el marco que  los genera, no pudiendo la salud mental, pensarse por fuera del proceso salud-enfermedad y de los condicionamientos de la estructura social.

Las situaciones de vulnerabilidad se expresan en el ámbito de la complejidad social, particularmente aquellas relativas a la salud/salud mental, reflejándose explícitamente en la vida cotidiana de los sujetos, los grupos, las comunidades y las organizaciones, ámbitos éstos en los que se inserta el Trabajo Social.

Particularmente en el espacio de las organizaciones prestadoras de servicios específicos  y  en  el marco legal  actual, centrado en los Derechos Humanos, la reinserción social del paciente y la superación del modelo manicomial, la familia asume un papel de suma importancia en términos de agente actuante involucrado en la contención de su enfermo mental, pero a la vez y como consecuencia, es en este contexto que emergen desde la invisibilización los modelos simbólicos relacionales construidos históricamente desde lo social/familiar, que impactan de diferentes formas en los procesos de inclusión propuestos y en los objetivos de las intervenciones profesionales, en este caso, de las intervenciones en Trabajo Social.

En relación a lo expuesto y  en palabras de Berger y Luckman (1997), las personas construyen y son construidas por la realidad social y allí conocen, razonan y actúan como parte de un proceso simbólico, en el cual las representaciones sociales, en este caso, que elabora la familia y el sentido que le otorgan a sus prácticas, impactan en la relación dialéctica inclusión/exclusión familiar y social del “loco”/enfermo mental, cumpliendo esas representaciones una función social, definida histórica y epocalmente.

Abric expresa que, “las representaciones sociales constituyen modalidades de pensamiento práctico orientados hacia la comunicación, la comprensión y el dominio del entorno social, material e ideal”, por lo que, parafraseando a Teresa Matus Sepúlveda, podemos sostener que profundizar en las mismas, permite comprender el “por qué y para qué se actúa”, develar el sentido oculto de las prácticas sociales en pos de un “Trabajo Social (…) pensado desde los procesos sociales en los que se inserta”, por lo que la presente Tesis, desde el marco teórico referencial propuesto y desde el enfoque metodológico asumido, pretende identificar categorías y propiedades acerca de los modos o modelos de mediación simbólica que construyen y reproducen familias que cuentan entre sus miembros con integrantes/pacientes enfermos mentales  en relación a éstos integrantes, tomando para ello el caso de  familias y “pacientes” del IPPI – Tucumán  (Abric, 1994; Matus Sepúlveda, 2001).-