Un estudio sobre las promesas de las terapias alternativas

Entrevista a Zulema Morresi*

Las terapias conocidas como alternativas y/o complementarias se mezclan con el guardapolvo blanco de la medicina tradicional llamando la atención de un grupo de docentes e investigadores de la Facultad de Ciencia Política y RR.II y de la Facultad de Psicología de la UNR. 

“Cuerpo y bienestar: entre la promesa y el imperativo. Los discursos sobre el cuerpo en publicaciones que se presentan como alternativas a las terapéuticas tradicionales” es el proyecto de investigación, que se detiene en esta problemática afinando la mirada en dos revistas sobre este tipo de propuestas: “Do” y “El sendero del medio”.

Dialogamos con la docente-investigadora Zulema Morresi, co-directora de la investigación,  quien nos cuenta sobre los aspectos sobresalientes de la  proliferación de estas revistas, las cuales difunden métodos que van desde la cromoterapia y la aromaterapia hasta la meditación, pasando por prácticas de tipo orientales, combinándolas con algunos tratamientos de la medicina tradicional.

 

Mixtura de discursos

Durante la investigación, en estas revistas se encontraron más de doscientas prácticas distintas,  que según Morresi, tienen la particularidad de  plantear un discurso heterogéneo, en el cual se mezclan cuestiones místicas con otras de diversa índole: “Encontramos artículos donde se resignifica la religión hindú con prácticas orientales como el yoga, por ejemplo. Nos llamó la atención esta yuxtaposición de discursos que son contradictorios desde la lógica, y que sin embargo allí funcionan juntos y sin problemas”.

La investigadora explica que se tratarían de terapias que apuntan más a la sensibilidad y a los sentidos que a cuestiones carnales: “no aparece un cuerpo como organismo a tratar o  intervenir como en el caso de las cirugías, sino que apelan más a una voluntad del sujeto que trata de autocontrolarse y de volver a ligarse con el cosmos, a un orden espiritual, donde todo depende de las energías”.

Entre las primeras reflexiones, el grupo de investigación especulaba que estas prácticas se presentaban como alternativas a la medicina tradicional, como una “resistencia” al desarrollo de la ciencia, pero visualizaron que no es así, sino que se manifiestan como complementarias a su uso, valiéndose de la legitimidad que ésta tiene en la sociedad. “En estas revistas se utilizan determinados mecanismos de validación científica, donde, además de aparecer  artículos firmados por profesionales como psicólogos o  médicos; también se encuentran firmas del tipo terapista o técnico floral, que buscan equipararse. Su utilización  nos da la pauta sobre la necesidad que tienen de una legitimación y que la consiguen mediante estos elementos que son propios de la ciencia tradicional”.

Por otra parte, estas publicaciones además de prometer un “bienestar distinto al tradicional”, la investigadora señala que también se encuentran artículos donde se recurre a discursos filosóficos o de distintas religiones como la católica o protestante, y menciona que de la misma manera hay apartados que refieren a “seres que viven en otras dimensiones” como los  gnomos o las hadas, los cuales, según confiesa: “son una cosa muy extraña para alguien que ha sido formado tradicionalmente”.

 

Los lectores ¿pacientes?

– ¿Estas revistas a qué tipo de público se dirigen con estas  propuestas?

– En principio, uno ve que estas publicaciones apuntan a un sector de clase media, los cuáles  acuden a estas prácticas como “algo más”; donde nada se contradice, sino que se suma todo, incluso la medicina tradicional. Muchas veces los mismos médicos proponen a las pacientes algunas de estas prácticas, yoga es la más común por ejemplo. Hay que tener en cuenta, también, que en la sociedad hay una proliferación de la medicalización, es decir, cada vez se piensa más que todas las personas tenemos alguna falencia o algo que sanar. Las revistas están destinadas a ese eje, a alguien que está sano y que no necesita un tratamiento demasiado intenso, propio de las ciencias médicas.

– ¿Dónde radicaría el éxito de las  soluciones que “prometen” estas terapias mediante estas revistas?

Una de las explicaciones que podríamos dar sobre la proliferación de estas terapias, por un lado,  es la crisis de la medicina tradicional en relación a aquellos fenómenos que no puede dar respuestas y  entonces estas terapias vienen a cubrirlas; y por otro,  el hecho  de lo que significa ser paciente para la medicina, donde hay un padecimiento y la persona necesita de mucha “paciencia”.  Pareciera que las soluciones que brindan estas terapias complementarias son más rápidas, a diferencia, por ejemplo, de las terapias como el psicoanálisis, donde el paciente, tiene que hablar y pensar, lo que implica todo un trabajo a lo largo de todo un proceso que lleva tiempo.

Acudir a estas terapias complementarias, de alguna manera,  es como escapar, donde el imperativo es la creencia: es necesario creer.  Asimismo, hay que tener en cuenta que estas revistas se ubican en un circuito de consumo que tiene que ver con características de la sociedad actual, que diversos autores definen como  post fordista, posmoderna, post industrial,  donde se busca salir del tiempo y de la inmersión tecnológica y que se dan características como la pérdida de la totalidad. Estas prácticas  responden a este tipo de particularidades, si bien pueden hacerse en grupo, algunas de estas terapias en realidad, no son gregarias, porque cada uno lo que busca es concentrarse en sí mismo, encontrar la paz interior, la energía se canaliza en eso, no en realizar actividades colectivas.

– ¿Cómo sigue la investigación?

Ahora buscamos reflexionar en torno a las mismas personas,  vamos a focalizar en los mismos lectores  a través de entrevistas. Ya que son ellos los que se dirigen tanto a las terapias alternativas como a la medicina tradicional, donde la primera no reemplaza a la segunda, sino que  viene a cumplir alguna otra función, para lo que necesitan que la gente esté predispuesta mediante alguna necesidad que este tipo de discurso está cubriendo, sino no existiría.

 

Para seguir leyendo:

“Sálvese quien pueda: la sociedad de la medicina complementaria”. Pablo Colacrai,, Guillermo Ferragutti y Mauricio Manchado. XIV Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación. Año 2010.

 

*Zulema Morresi es Licenciada en Historia y  Doctoranda en Humanidades y Artes con mención en Historia. Docente en la cátedra “Perspectivas Sociofilosóficas” de  la carrera de Comunicación Social dela Facultad de Ciencia Política y RRII

 

Investigación

“Cuerpo y bienestar: entre la promesa y el imperativo. Los discursos sobre el cuerpo en publicaciones que se presentan como alternativas a las terapéuticas tradicionales.”

Director: Carlos Kuri

Co-directora: Zulema Morresi (zulemamorresi@hotmail.com)

Integrantes: Viviana Veliz, Mauricio Manchado, Guillermo Ferragutti, Pablo Colacrai y Nathaly Bellardineli.