Luego de una jornada inaugural colmadas de mesas redondas, simposios, paneles y presentaciones de libros, el público comenzó a reunirse en el SUM del Aulario para participar de la conferencia de cierre del primer día, a cargo de Cristina Monge, politóloga que viajó desde Madrid para participar del Congreso.
A las 18, Cintia Pinillos, decana de la Facultad y coordinadora del panel, dio la bienvenida y presentó el título de la actividad: «Contra el descontento. Una alianza para construir futuros deseables», que también da nombre al libro de la politóloga y sirvió de punto de partida para la conferencia.
A continuación, Monge explicó que el objetivo central de su investigación es analizar cómo la sociedad vive desde hace décadas en un estado de descontento permanente, sin lograr transformarlo en acción. Según planteó, las personas no consiguen construir una fuerza de transformación social capaz de superar esa negatividad constante.
En esa línea, preguntó al público cuáles consideraba que eran los principales riesgos para la sociedad. Algunas personas mencionaron la inteligencia artificial; otras, la imposición de la técnica por sobre la política y el daño ambiental. En ese momento, se cortó la luz en toda la universidad. Entre risas, Monge señaló que, al igual que ocurre con la democracia, las contingencias no le impedirían continuar con su exposición.
También sostuvo que la incertidumbre es uno de los principales problemas que enfrenta la sociedad y que, incluso en las ciencias duras, tradicionalmente asociadas a la búsqueda de certezas, «caminamos por terreno desconocido». A esta incertidumbre propia de la época se suma, según explicó, una desconfianza generalizada hacia las instituciones democráticas. Como ejemplo, mencionó una estadística: siete de cada diez lectores de prensa escrita desconfían de la información que se comunica.
Monge señaló que, junto con el debilitamiento de las expectativas de ascenso social, también pierde fuerza la idea de que la democracia puede construir un futuro mejor. De este modo, el porvenir queda asociado a aquello que nadie desea y que genera temor. Ante este escenario, planteó una pregunta central: ¿cómo salir de ese bucle? Para la politóloga, la democracia implica necesariamente una perspectiva de futuro.
Como respuesta, advirtió que el futuro no está escrito y que es la sociedad la que debe construirlo. Sin embargo, para hacerlo, primero debe desearlo. Quienes decidan comprometerse con ese proceso necesitan definir hacia dónde quieren ir, sin perder de vista que forman parte de un entramado colectivo en el que cada integrante de la comunidad cumple un papel.
Luego, la decana agradeció a la expositora y abrió el intercambio con el público. Monge respondió preguntas sobre cómo recuperar el interés de quienes están desencantados con la democracia y por qué resulta necesaria la aparición de nuevos discursos que reemplacen aquellos que llevan años vigentes.
Para cerrar, propuso repensar las ideas de seguridad y poder, y habilitar conversaciones «incómodas» que cuestionen el orden vigente. De este modo, planteó la necesidad de abordar las causas del descontento que da nombre a la conferencia.
Un aplauso marcó el cierre del panel. La exposición dejó como eje una invitación a involucrarse en la construcción colectiva del futuro. Sin deseo, no hay democracia.
Por: Gloria Ocariz
Comité de Prensa Estudiantil / Congreso sobre Democracia
