Los días 25 y 26 de junio de 2026, la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA fue sede del 45º plenario del Consejo de Decanas y Decanos de Facultades de Ciencias Sociales y Humanas (CODESOC), bajo el lema “Construir Ciencias Sociales es construir soberanía”.

Durante dos jornadas representantes de las Universidades de Ciencias Sociales de Argentina, compartieron una intensa agenda de actividades con paneles abiertos, charlas y presentaciones de informes sobre políticas universitarias y financiamiento del sistema científico argentino.
En representación de la Fcpolit, participó nuestra Decana, Lic. Cintia Pinillos y nuestro Rector y actual Presidente del Consejo Interuniversitario Nacional, Lic. Franco Bartolacci.
En el marco del cierre del plenario se emitió un comunicado sobre los desafíos actuales y la importancia de reafirmar el valor de las Ciencias Sociales para comprender la realidad, fortalecer la democracia y construir un futuro con más justicia e igualdad. Lo compartimos a continuación para su lectura y difusión:
La construcción colectiva del futuro
Esta es una etapa en la que uno de los grandes desafíos, -no solo del país sino de la Humanidad- es proyectar un futuro deseable y ordenador de nuestras acciones. Las ideas sobre el desarrollo que caracterizaron la posguerra mundial estructuraron gran parte de los modelos productivos y de los procesos políticos. El conjunto de instituciones que surgió de este período fue puesto en cuestión al igual que los grandes acuerdos que lo sustentaban —entre ellos, cierto horizonte aspiracional en Occidente que hacía posible imaginar un futuro en el que la democracia fuera parte inherente tanto de la forma como del contenido al que aspirábamos.
Hoy, el futuro como horizonte predictivo y ordenador de los comportamientos sociales está en crisis y la idea de crecimiento indefinido ha perdido su vigencia.
La puesta en duda de los modelos de desarrollo -que en algunos casos incluían aspiraciones igualitarias- las lecturas catastrofistas sobre las consecuencias de nuevas tecnologías, las denuncias sobre la crisis de los recursos naturales, el decrecimiento poblacional, el avance de poderes facciosos, la crisis de la autoridad estatal, se vinculan con esta falta de claridad sobre el futuro al que aspiramos.
En Argentina esta situación adquiere una expresión crítica en una serie de cuestiones. La sociedad que habitamos y construimos muestra enormes problemas: como la emergencia -comprobada por distintas instituciones y expresada en las vivencias cotidianas-, de enormes problemas de salud mental que enfrenta el conjunto de la sociedad argentina, en especial las y los jóvenes, el aumento de las violencias, y todo ello en el marco y como consecuencia de un profundo cambio de la estructura social que pone en jaque a la clase media argentina, deteriora aún más a los sectores populares y concentra la riqueza de manera exponencial en pocas manos.
Los modelos de protección, de promoción social y de fomento de la educación pública y la ciencia son atacados simultáneamente desde el desfinanciamiento, y desde el cuestionamiento de su validez social.
Frente a esto, y desde una postura que reconoce lo mejor de nuestras tradiciones científicas afirmamos que lo que necesitamos es, ciertamente, organizar las inteligencias sociales. Debemos producir mucha más ciencia social en diálogo con el resto del sistema científico y con la sociedad en su conjunto. Así como las preguntas sobre el desarrollo impulsaron en nuestro país un conjunto importante de tradiciones de pensamiento, esta etapa exige nuevamente apostar socialmente al debate fundamentado en evidencia, a la búsqueda de diagnósticos certeros, a la posibilidad de estudios prospectivos, en fin, a jerarquizar las ciencias sociales.
Uno de los mayores riesgos de la postura defensiva en la que intentan ubicarnos es limitar el debate a nuestro sector.
Las Ciencias Sociales pueden, y lo han hecho en distintos momentos, articular distintas expresiones colectivas. Dotar de palabras, conceptos y métodos a los esfuerzos colectivos por construir sociedades más justas y mejores.
El debate sobre las tecnologías y su incidencia en la vida individual, familiar y comunitaria es ineludible y no puede prescindir de las ciencias sociales. Las universidades siempre han sido y siguen siendo las usinas de la innovación. Sin universidades jamás habríamos conocido las innovaciones tecnológicas que hoy nos sorprenden y nos desafían. Y las Ciencias Sociales estamos dispuestas a asumir los desafíos de orientar esas innovaciones, para que la planificación del destino de nuestros pueblos no quede en manos de corporaciones anónimas sino en la agenda de las instituciones democráticas.
El desarrollo urbano, las dinámicas del crecimiento poblacional, los conflictos socioambientales, las formas de organización y protección del trabajo, la pobreza y exclusión social, las diversas formas de violencia, entre otros aspectos requieren intervenidos, investigación, profesionales formados, estrategias que promuevan mejoras. En síntesis, necesitan, junto con la organización social, de ciencias sociales.
El Codesoc ha dado muestras desde su fundación de una enorme vocación de incidencia y compromiso con la construcción de proyectos de futuro para la Argentina. Nuestros docentes, nodocentes, estudiantes e investigadores todos los días se comprometen a conocer para transformar, retoman lo mejor de nuestras tradiciones para responder las preguntas que todavía como sociedad no pudimos formular correctamente.
Sabemos que nos falta mucho, pero lo que tenemos es de un valor altamente relevante. Contamos con presencia federal y enraizada en el territorio, la producción reconocida tanto a nivel nacional como internacional, y tenemos un estudiantado que apuesta diariamente a su formación involucrándose en los debates en sus variadas formas.
Pero para poder encarar este desafío epocal, necesitamos tener un presente y ese presente solo es posible con inversión pública en la educación, en el sistema científico, en la universidad pública.
Exigimos al gobierno nacional que cumpla con la ley de financiamiento universitario que tan generosamente apoyó el pueblo argentino, ratificó la Corte Suprema de Justicia y que todo el sistema universitario defiende.
Con convicción y determinación, valorizando lo público, seguimos construyendo el futuro para ampliar el horizonte del cambio social en nuestro país.
Consejo de Decanas y Decanos de Facultades de Ciencias Sociales y Humanas
Buenos Aires, 26 de junio de 2026




