Reforma Constitucional: Un aporte feminista desde la UNR

El martes 5 de agosto, en el marco de la Convención Reformadora de la Constitución de la Provincia de Santa Fe, presentamos propuestas elaboradas colectivamente en la audiencia pública convocada por la Comisión de Declaraciones, Derechos y Garantías. Compartimos aquí los principales argumentos expuestos en nuestra presentación: 

Estos aportes fueron construidos colectivamente en el marco de la Jornada “Reforma Constitucional con Perspectiva de Género y Sexualidades” que llevamos a cabo en mayo de este año en la Fcpolit.

Como producto de esa jornada elaboramos un dossier que hemos compartido oportunamente y realiza aportes en cuatro de los ejes habilitados por la ley de necesidad de la reforma: salud, educación, trabajo y seguridad social, y representación política.

Dejamos sentado principalmente que la Reforma debe contemplar tres dimensiones transversales: la integralidad de los derechos, la transversalización de la perspectiva de género y sexualidades y la política de cuidados como base de una democracia sustantiva.

Además, de estas dimensiones surgieron propuestas concretas para el articulado constitucional, entre las que queremos destacar:

  • En salud, propusimos una modificación del Art. 19, incorporando una noción de salud integral, con eje en la autodeterminación de los cuerpos, el paradigma de derechos humanos y la soberanía sanitaria.
  • En educación, se propuso garantizar la obligatoriedad de la Educación Sexual Integral en todos los niveles y modalidades, y sumar obligatoriedad de salas de 3 para garantizar cuidados.
  • En trabajo, discutimos reconocer tareas de cuidado, ponderar la diferencia para el cálculo de aportes previsionales, entre otras cuestiones.

Entendemos que para lograr que todas estas iniciativas tengan impacto real, es necesario ante todo, constitucionalizar la paridad de género en la representación política y en todos los poderes del Estado.
Este planteo se basa en un diagnóstico claro: la actual Constitución silencia a las mujeres y disidencias, utilizando una noción formal de ciudadanía que esconde, tras un lenguaje universal, una matriz sexista que ha naturalizado la exclusión de identidades feminizadas y disidentes de los espacios de poder.

Frente a eso, proponemos incorporar la paridad como un principio estructural del nuevo texto constitucional. No como una meta aspiracional o una medida temporaria, sino como umbral mínimo para el ejercicio pleno de la ciudadanía.

La paridad debe permear todas las instancias de representación política: legislatura, poder ejecutivo, poder judicial, órganos de control, colegios de la magistratura, y partidos políticos. La Paridad no es una concesión ni un privilegio. Es la condición básica para que la democracia sea verdaderamente representativa, plural y justa.

Proponemos además mecanismos obligatorios de alternancia de género en las listas y criterios de proporcionalidad en municipios donde no sea viable aplicar el principio de paridad numérica.

Sabemos que este proceso constituyente transcurre en un contexto adverso. Vivimos un momento oscuro, donde lo común es atacado, los derechos son relativizados y los feminismos se convierten en blanco de campañas de odio. Pero también sabemos que este tiempo no va a durar para siempre. Y que de lo que hagamos hoy depende el piso desde el cual nuestra sociedad podrá reconstruir, resistir y avanzar.

Nuestra propuesta no busca imponer una agenda identitaria ni forzar un corrimiento normativo. Busca, simplemente, que la Constitución esté a la altura de la sociedad que la sostiene. Una sociedad que ya no tolera la exclusión, la desigualdad, ni los privilegios heredados. Una sociedad que exige ser mirada a los ojos, escuchada y representada.

Desde la Universidad pública, queremos ser parte de esa construcción. No para hablar en nombre de nadie, sino para contribuir a que muchas voces sean escuchadas. Para seguir haciendo política a contracorriente, aún en contextos hostiles. Porque esa es también nuestra tarea: defender lo conquistado, ampliar lo posible y sostener el deseo de una comunidad más justa, igualitaria y vivible para todas, todos y todes.