Desplazamiento de la soberanía: el desafío de la escucha y las nuevas narrativas

En el marco del encuentro de la Red de Carreras de Comunicación (REDCOM), Washington Uranga encabezó la conferencia “Territorio y soberanía comunicacional” el jueves a las 18.00 en el SUM del aulario. Allí, invitó a reflexionar sobre el rol de los comunicadores y comunicadoras, la disputa por el control de la información y la “verdadera batalla cultural”. 

Pasadas las 18.00, el SUM del aulario ya estaba lleno y listo para escuchar, debatir e intercambiar sobre un tema que reunió a muchos oyentes pese a ser la penúltima exposición de la jornada correspondiente al primer día del Congreso: el territorio y la soberanía comunicacional.

Con muy pocas sillas disponibles, teléfonos y anotadores en mano, Washington Uranga se sentó junto a Nestor Taborda, el director de la Escuela de Comunicación Social, para dar comienzo a aquel encuentro que prometía dejar abierta la reflexión sobre el rol de todas y todos las y los estudiantes y profesionales pertenecientes a distintas instituciones del país. 

Luego de que Taborda agradezca a los presentes e introduzca al expositor, Washington Uranga tomó el micrófono que estaba sobre la mesa junto a algunas copas de agua para comenzar a desarrollar el tema que lo traía a nuestra casa de estudios, se trataba de un encuentro muy esperado para quienes fueron a escuchar a aquel autor de semejante calibre, protagonista de numerosa bibliografía presente en los planes de estudio de las distintas carreras de Comunicación.

En primer lugar mencionó que muchas y muchos colegas sabían infinitamente más que él sobre el tema en cuestión, y decidió iniciar su oratoria preguntando a qué nos estamos refiriendo cuando decimos “soberanía”.

“Cuando decimos soberanía estamos hablando de un un concepto disputado, esencialmente disputado. Que tiene además un carácter conflictivo”, expusó Uranga; idea que a los pocos segundos reafirmó diciendo: “¿Y por qué? Porque, en definitiva, cuando decimos soberanía, de lo que estamos hablando es de quién tiene el poder legítimo de decidir, delimitar y normar la vida común, la vida de todas y de todos nosotros.”

La charla se extendió por el resto de la hora, la gente escuchaba atenta mientras tomaba nota en las pequeñas libretas que habían llevado. Para abordar el concepto de soberanía en distintas perspectivas y momentos históricos, el investigador retomó teorías de diferentes autores a los que calificó de “maestros”, como Enrique Dussel, Álvaro García Linera y Arturo Escobar, para concluir que “la verdadera soberanía es la autonomía territorial ejercida por las comunidades para decidir sobre sus proyectos de vida”, y partiendo de estos elementos, abrir la reflexión sobre la soberanía comunicacional. 

Siguiendo esta línea, el Doctor proveniente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), planteó que el campo de disputa había sido trasladado desde el histórico conflicto territorial y físico hacia el terreno de la comunicación, motivo por el cual, “nosotros y nosotras comunicadores” debemos preguntarnos por la soberanía comunicacional.

“La discusión de soberanía nos ha llegado a nosotros al terreno de la comunicación, a la producción discursiva y a la infraestructura digital sin que nosotros nos lo propusiéramos, nos convertimos en protagonistas de una disputa delegada”, afirmó. Continuó expresando que la soberanía opera hoy también como arena comunicacional, siendo preciso distinguir quién controla los relatos, las representaciones y los flujos de información.

El autor siguió su análisis remontándose a los años 70 y 80, acotando que si bien todo su auditorio era joven, “existió aquella época también”, y entre las risas del público rememoró cómo los países del sur global denunciaron que la soberanía política era una “ilusión” si los flujos comunicacionales estaban monopolizados por las potencias del Norte. En este sentido, afirmó que “la comunicación no es solo un instrumento  de información, sino un elemento central de la soberanía nacional y de la autodeterminación cultural de los pueblos”.

Introdujo luego el concepto de soberanía digital advirtiendo sobre el peligro del colonialismo de datos, aclarando que no se trataba de una metáfora: “En este siglo la disputa por la soberanía se libra en el terreno de las plataformas, de los algoritmos, de la nube y de la inteligencia artificial. El debate entonces contrapone la soberanía estatal digital a un colonialismo de datos ejercido por las grandes corporaciones”.

El rol de las y los profesionales de la comunicación.

“Pienso al comunicador y a la comunicadora como facilitadores del diálogo público en el espacio público; y yo creo que una de las cuestiones que estamos perdiendo es precisamente eso…  hemos dejado de pensarnos como intervinculadores”, afirmó. Continuó asegurando que “nos estamos equivocando” y que es necesario “hacernos cargo de lo que nos toca”, con el agravante de un territorio cada vez más fragmentado que además contribuye a la pérdida del sentido de la identidad en tanto profesionales y actores de la vida política y cotidiana. 

Continuando con la problematización, mencionó algunos desplazamientos que hacen a las prácticas comunicacionales, y destacó entre ellos la coyuntura política convertida en cultura del espectáculo. Provocando la risa del público, ejemplificó: “ Hay un gran actor que se llama Luis Majul, ¿ustedes lo conocen?”. El docente afirmó que no existe enunciación neutra y que la tarea se hallaba en “construir una soberanía comunicacional que permita la construcción y la emergencia de nuevas narrativas disruptivas y decoloniales, con capacidad de generar nuevos horizontes, recuperando los sueños sin perder de vista las huellas y los aprendizajes de nuestra historia cultural y política”.

Para finalizar, aseguró que tenemos que revisar muchas de nuestras prácticas (y agregó “perdón las comillas”, acompañando con el gesto), “progresistas”, que lejos de ayudar a avanzar pretendieron que la construcción soberana se podía hacer con adoctrinamiento y hasta con la incorporación de lo popular como estética y no como eje organizador de lo nuevo.

El auditorio sin dejarlo casi terminar comenzó a aplaudir con intensidad, algunos hasta poniéndose de pie. Uranga continuó diciendo: «La soberanía comunicacional se apoya antes que nada, en la escucha”. Afirmó que no se trata solo de convencer, se trata de construir. Redoblando los aplausos, expresó que la verdadera batalla cultural es escuchar y escucharnos, hacer sabiduría y producción de conocimiento a partir de la escucha.

“Es necesario reinstalar el debate colegas, pero a partir de otra narrativa, centrada en la integralidad de derechos, en la justicia; no es verdad que perdemos la batalla cultural solo porque no controlamos los medios, la perdemos cuando no sabemos usar lo que tenemos (…) Nuestro pueblo es rico en valores y en recursos, en resistencias culturales, en capacidad de generar disfrute aun en medio de la adversidad”, exclamó Uranga mientras todos/as los/as presentes, no dudaron en manifestar su admiración con una ovación de pie,  producto del asombro ante semejante conferencia.

Pasadas las 19.00, luego de más de una hora de charla y muchos aplausos, la noche ya irrumpía por los extensos ventanales del SUM. Algunos docentes y estudiantes provenientes de otras instituciones del país se animaron a tomar el micrófono y luego de agradecer la presencia a Washington, compartieron inquietudes y reflexiones al docente y al auditorio. Sin que más nadie tome la palabra y mientras la gente se acercaba al Doctor de la UNLP para saludarlo y sacarse fotos, la conferencia “Territorio y soberanía comunicacional” llegó a su fin dejando en todos los presentes aquello que la 28° edición del Congreso REDCOM se propuso abordar en su lema: pensar la comunicación como disputa por la soberanía de los territorios del sur global.

Autoras: Sol Caseres y Camila García
Estudiantes de Comunicación Social