El reconocido politólogo Andrés Malamud, doctor en Ciencias Sociales que reside desde hace varios años en Lisboa, Portugal, visitó nuestra Facultad para dictar el Seminario ¿Por qué los partidos políticos sobreviven a sus catástrofes? En ese marco, fue consultado por la situación dela Unión Cívica Radical y sus crisis como principal partido de la oposición a nivel nacional. Al respecto, el especialista señaló:

“Acá en Santa Fe hay una alianza en la cual la UCR tiene el vicegobernador y la intendencia de la capital, que no es poco. A nivel nacional, el radicalismo prácticamente desapareció enla Capital Federaly en el conurbano bonaerense, pero mantiene algunas provincias del interior. Tiene sólo dos gobernaciones de 24, sacó nada más que el 11 por ciento en las últimas elecciones presidenciales, pero tiene casi el 20 por ciento de los diputados nacionales, más del 20 por ciento de los senadores, cerca del 25 por ciento de las intendencias y el 43 por ciento de las capitales provinciales. Uno puede decir, es un partido municipal, y puede ser. Pero la cuestión es que los municipios y las provincias son la base de la construcción política en la Argentina”.

 

 

El investigador, doctor en Ciencias Sociales y Políticas del Instituto Universitario Europeo (IUE) de Florencia, Italia, abundó: “Por lo tanto lo que el radicalismo tiene es inercia, tiene un cierto arraigo en el territorio nacional que no se ve desde la Capital Federal, porque pareciera que el Obelisco les nubla la vista a muchos analistas y politólogos. El radicalismo está vivo, en mal estado. Pero si uno se asusta con la situación tiene que pensar que en 1987, con Raúl Alfonsín como presidente dela Nación,la UCR también tenía sólo dos gobernaciones, después llegó a un pico de nueve y luego volvió a caer a dos (aunque hoy la cosa es más complicada y difusa porque uno de los dos gobernadores radicales es aliado del gobierno nacional)”. Siguiendo con su análisis, el docente subrayó: “Con todo, lo más importante no es que el radicalismo esté bien o mal, lo más importante es que no hay nadie más, no hay terceras fuerzas. Acá en Santa Fe no se lo nota porque gobierna una tercera fuerza, pero esa tercera fuerza tiene un senador nacional y seis diputados nacionales. Si el Partido Socialista, por un fenómeno de la naturaleza, llegara a la Presidencia, no podría gobernar, tendría que aliarse. La cuestión es con quién lo haría. Y la respuesta es una de dos: con el peronismo o con lo que no es el peronismo, sobre todo el radicalismo, con quien ya tiene una alianza provincial”.

En otro orden, consultado sobre la actualidad del Mercosur, Malamud, quien desde 2006 es investigador adjunto del Instituto de Ciencias Sociales dela Universidadde Lisboa, sostuvo: “La democracia es un mecanismo para tomar decisiones. La pregunta es, ¿el Mercosur toma decisiones? La respuesta es no. Hay un mecanismo de toma de decisiones pero se producen por unanimidad e internalización, es decir que primero los cuatro miembros deben estar de acuerdo y segundo que sus agencias internas (generalmente los congresos) tienen que internalizar la decisión colectiva para que tenga vigor. Si el Mercosur lo aprueba a nivel regional y tres países lo internalizan no está en vigor la resolución, esto quiere decir que el Mercosur toma decisiones tan democráticas como el más democrático de sus miembros: si el país más democrático del Mercosur dice no, no hay decisión. Por eso yo cuestiono la existencia de un déficit democrático, lo que tiene el Mercosur es un déficit de transparencia y un déficit de efectividad. El Mercosur no hace muchas cosas y no las hace muy bien. Pero justamente esto es lo que traba la posibilidad de no ser democrático”.

Sobre el mismo tema, preguntado sobre las relaciones entre la UniónEuropeay el Mercosur, en el marco del nuevo mapa del regionalismo latinoamericano, Malamud, quien también fue investigador adjunto del Centro de Investigación y Estudios en Sociología (CIES-IUL) de Lisboa, señaló: “Lo más interesante es que fragmenta a America latina.La UE se planteaba que América latina era una región así como lo es como Europa (que tiene unos 50 países de los cuales 27 forman un bloque,la UE). En América latina son unos 20 países y contando el Caribe, 33. Y la UE, ingenuamente, supuso que iban a tender a converger y a unificarse como pasó en Europa. Mucha gente pensaba que nos sería así y hoy está claro que no lo será.La UE no adaptó su software para lidiar con esta nueva situación. Hay algunos que sugieren que la estrategia correcta ahora es la relación bilateral, tratar país por país (Brasil, México, los emergentes, los “bien comportados” tipo Chile). Y otros que dicen que hay que privilegiar los bloques similares y dejar que el resto haga su camino pero no perder demasiado el tiempo con ello. Pero la característica principal del nuevo mapa de América latina es que está en movimiento, no es definitivo, hoy está de esta manera, dentro de 10 años estará de otra y nadie puede prever. Eso depende de cosas tan contingentes como la enfermedad de Hugo Chávez y de cosas tan estructurales como el crecimiento de China, que determina en parte la fragmentación del continente porque algunos orbitan cada vez más dentro de su esfera y otros siguen bajo la influencia norteamericana”.

Algunos autores sostienen que los espacios que ha resignado Estados Unidos en la región en la última década han abierto un abanico de posibilidades a los países latinoamericanos y la mismo tiempo en los últimos años se han visto algunos ejecutivos del cono sur, sobre todo Venezuela y Brasil, que han tenido iniciativas tanto en materia de cooperación como de integración regional. Incluso algunos ven en esto una suerte de rivalidad entre dos liderazgos subregionales. Sobre el particular, Malamud opinó: “La retracción de Estados Unidos deja en la superficie un elemento que mencionaba recién y es la fragmentación de América latina. Estados Unidos siempre tuvo influencia en lo que alguna vez se llamó su patio trasero, pero ellos nunca invadieron directamente un país sudamericano, su influencia directa se ejercía en América Central, México y el Caribe y la influencia indirecta se ejercía en América del Sur. Cuando Estados Unidos se retrae se lleva consigo la parte norte de América latina, la parte sur queda autonomizada y por lo tanto más expuesta a las ondas internacionales que en los últimos 20 años sobre todo fueron definidas por China. Dentro de América del Sur están tanto Venezuela como Brasil, pero esa rivalidad es contingente y aparente. Brasil tiene 190 millones de habitantes y Venezuela tiene 27 millones. Brasil tiene una estructura económica, productiva y exportadora y está bien inserta en el mundo, mientras que Venezuela exporta 90 por ciento de petróleo e importa prácticamente el 70 por ciento de los alimentos que consume. La economía venezolana es insustentable en el largo plazo, mientras que la de Brasil está mejor estructurada, va a sufrir un tremendo bajón con la crisis europea (que va a producir una crisis global), pero aún así Brasil tiene una estructura como para ser una actor global y Venezuela no”.

Finalmente, a la hora de analizar la situación actual en Europa, el licenciado en Ciencia Política dela Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), expresó: “Yo entiendo la integración como un medio, un instrumento para lograr, sobre todo, dos fines: paz y prosperidad (crecimiento económico). Si la integración no sirve para llegar a esos objetivos, entonces no sirve. En estos momentos el euro, la integración monetaria, está construyendo pobreza y por lo tanto así como está es mala. O el euro se arregla o tiene que desdoblarse o desintegrarse, porque de esta manera produce más daños que beneficios, pero no es una cuestión moral, es una cuestión de utilidad: así no sirve”.