Fue la frase más escuchada durante el martes y miércoles en todos los espacios de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales donde se realizaron las Jornadas Visualidades Infinitas. Miradas y dilemas de los lenguajes expresivos. La intención del evento fue explorar el abanico de posibilidades de interacción comunicativa que nos ofrece la vida académica y que a veces, y en la inercia de la tradición logocentrica, tendemos a olvidar.

Pero la comunicación, y sus saberes y prácticas, insiste en abrirnos las puertas del conocimiento a través de los lenguajes expresivos: desde la ponencia tradicional hasta la performance artística. Digamos que la metáfora es parte integrante del discurrir de las ciencias… también sociales o políticas o de la comunicación; tanto como el arte es uno de los caminos hacia la construcción del conocimiento no discursivo, no conceptual aunque imprescindible y estratégico para captar y entender la experiencia humana. Será por eso que las Jornadas incluyeron dos tipos diferentes y complementarios de actividades: el debate en los foros que, más allá de su especificidad temática, confluyeron en una denominación común: artesanía y tecnología en la producción de conocimientos y las exposiciones de obras y performances artísticas en las muestras gráficas y multimediales.


Hasta aquí, los objetivos en la elaboración de la convocatoria que, prudentemente y dado su carácter inicial e inédito, no se difundió mucho más allá de los límites institucionales que las disciplinas –artísticas, científicas– marcaban: centros educativos universitarios y no universitarios afines y, en lo posible, académicamente cercanos, conocidos. Los resultados fueron deslumbrantes y alcanzaron magnitudes con las que habíamos soñado pero que no nos atrevíamos a prever. La alegría del día después confirmó las primeras intuiciones: medio centenar de exposiciones en los debates que, alojados en los pasillos centrales, convivieron durante dos días con la rutina de actividades institucionales y clases; innumerables obras, objetos artísticos y de arquitectura y diseño en los pasillos, en los transparentes, apoyados en los bordes de algún dintel disponible; las proyecciones de los videos ficcionales y documentales en el hall de ingreso a cada uno de los pisos del edificio y las performances entre las que se destacaron el grafiti que quedó estampado en esa pared de la planta baja y una enigmática mujer de chocolate cuya historia, con capítulos que se van agregando con el correr de las horas, el rumor acrecienta. También, hay que decirlo, un aspecto muy destacable en la realización de las Jornadas fue la madurez demostrada por nuestra comunidad académica en el cuidado y la preservación de las obras expuestas que no sufrieron ni el más mínimo daño, ni un pequeño rasguño, durante esta exhibición que pudieron disfrutar los cientos de transeúntes académicos que tropezaron con ellas en estos días y que motivó la expresión tan repetida: ¡qué linda está la facu!

El registro de la experiencia quedará incluido tanto en el video “La fiesta” que integrala Maratón Audiovisual  Documentales como en el E-book que estamos preparando con los textos e imágenes de todos los que participaron y una parte de su desarrollo puede apreciarse en el archivo fotográfico y temático disponible en esta misma página.

Qué más podemos decir: gracias, muchas gracias al conjunto de docentes, estudiantes, graduados y no-docentes por la participación, el entusiasmo, el apoyo y el compromiso manifestado en la búsqueda y consolidación de alternativas para afirmación del conocimiento en la educación pública.

Escuela de Comunicación Social